Horas químicas

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Terminaré con un cadáver en mi cama: viernes, 30 de junio de 2006

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Salgo de una casa tras una espiral de mentiras de primer orden. La primera, a un ser querido, diciéndole que estaré donde no estoy ni he estado. La segunda, a mí mismo, pensando que soy un titán de la amoralidad y que qué coño importa todo. La tercera, a la jodida cocainómana, inversa comebolsas, que comparte conmigo sus estúpidos sueños sobre instalaciones, performances y blablablás, y comparte conmigo su pollo y A LA QUE LE SABE EL COÑO A VÓMITO. Así que finjo un gatillazo -no, no me voy a follar eso-, dejo que me la chupe hasta que termino y trague y corro a lavarme la boca antes que ella, pensando qué cojones hago ahí, por qué me estoy metiendo un gramo de cocaína con una yonki con ínfulas de bellartista A LA QUE LE SABE EL COÑO A VÓMITO -y no, me he follado unas cuantas farloperas y comedoras de pastillas, no es un cambio metabólico: es su puto coño de mierda-. Es entonces cuando me doy cuenta de que hay algo más patético que ella en toda esa escena, en esa casa repugnante, y soy yo. Así que me doblo, y empiezo a vomitar sin tregua, a vomitar espantado de mi misma existencia, y lo peor es que mientras vomito no puedo parar de pensar que mi vómito sabe a coño. A partir de ahora, no podré evitar pensar que el vómito sabe a coño. Qué asco, joder, qué asco, qué hijadeputa. Mírenme: soy un hombre que hasta ayer estaba orgulloso de pasearse por la vida gritando “me encanta comer coño”.

Written by Javi Sánchez

septiembre 17, 2009 at 11:52 am

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Princesismos

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“Te dejo que me abraces mientras me cuentas lo del papiloma de *********”

“Me quito el sujetador si me lo dices”

“Háblame de ella mientras me miras las tetas”

Ya no hacen mujeres así.

Written by Javi Sánchez

agosto 17, 2009 at 12:59 pm

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Ciudad fantasma (III): jueves, 16 de noviembre, 2006

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En esto que son las 11:37 de la noche cuando me llama la altísima, rubia, tetona y tremenda hija de uno de los dueños del ********. Se siente eléctrica, odia a los hombres y quiere salir. Me lo dice, estoy eléctrica y os odio: sal y emborráchate conmigo, hazlo. Sabía que estoy en mi ciudad natal. Odio mi otro blog, odio estar tan disociado que no me di cuenta de que avisé de mi presencia aquí. Bebo gratis en la barra de arriba, separado del mundo por un cartel con cadena que pone “privado”. Me besan. Me dejo. Agarro sus enormes tetas, y compruebo para mi sorpresa que me agradan. Será que ya me gustan grandes, que la última mujer que amé las tenía grandes y me he acostumbrado. Pienso que la última niña que me ha tenido en su cama también tenía pechos formidables. Me agarro a sus tetas enormes, pensando en la última mujer que amé, sigo amando, mientras me dicen fóllame, bajo la lluvia. Llueve. No me hace falta llorar mientras llueve. No soltaría jamás sus tetas y su olor, tan cercano al de la última mujer que amo, que me ha mentido, engañado, roto, y yo me follo todo su entorno como un patético amago de venganza.

Media hora más tarde le sujeto el pelo mientras vomita, bajo la lluvia.

Un poco más tarde, contemplo uno de los cuerpazos del siglo, desnudo y postrado de hinojos sobre la taza del baño de sus padres, y me maldigo por encontrar belleza por todas partes. Henry Miller se masturbaría allí mismo, encima de ella, mientras vomita, fijándose en como se apoyan sus tetas sobre el borde de la taza, entre espasmos. Me queda mucho para ser ese hijo de puta, para exigirle una de sus increíbles mamadas mientras está de rodillas, para encularla semiinconsciente. Eso sí, tengo una erección maderera. Pacientemente le seco el pelo, lavo sus dientes con ternura, la meto en la cama, mando un mensaje a mi madre. Duermo a su lado. He oído demasiadas veces la frase “pero tú hazme lo que quieras”. Precisamente. Duermo a su lado, me quedo dormido contemplando su desnudez, sin mordisquear sus pezones, sin comerme su coño dormitante. Hago lo que quiero.

Horas más tarde, una morena guapísima, flequirrecta, de cintura enajulada en pinchos y aún más alta me despierta sentada en la cama diciendo “no te lo vas a creer: pensaba que eras mi padre. ¿Qué tal? Soy *****. Mi hermana se está duchando”. La hermana aparece en sujetador y tanga, sin rastro de la noche anterior, y se sienta al otro lado de la cama. Pienso que un glitch visual impide que ambas se den cuenta de lo incomodísimo que suelo sentirme conociendo gente en calzoncillos. Borren lo último: me incomoda conocer gente, a secas. Me entero de que tiene 19 años. Secretamente, golpeo mi cabeza, tal vez mis genitales, contra un muro imaginario. Durante el desayuno pienso en el café, en nada más que el café. Negro y reflectante. No miro a la niña, no observo sus formas, no me pierdo en sus ojos, no me entrego a la fantasía de follármela en cualquier rincón de esa casa sin padres, en la misma cama deshecha en la que no he follado. La rubia se va de casa sin esperarme. Mientras me pongo el abrigo, veo a la morena bailando en su cuarto, ella sola, a la Velvet Underground. Con Nico. Tengo una erección maderera. Ya no llueve. Me voy.

Recorro las calles fijándome en cada mujer que pasa, dispuesto a encontrarle el morbo a cada mujer que pasa, quedándome con un detalle absolutamente fornicable de cada mujer que pasa. O eso, o estoy enamorado del mundo, no he follado. Un poquito más tarde, ahora, escribo. La chica de la que debería haberme enamorado este verano, que es angulosa y minipectoral, pero tiene los ojos más azules y enormes, también un coqueto acento a medio polvo entre el gallego y el francés, me verá esta noche. El día 5 de diciembre pincho en una fiesta. El 23, no. Todo es raro. Empiezan los wild mood swings.

Uh, oh.

Written by Javi Sánchez

agosto 7, 2009 at 7:50 am

La verdad ya no existe/Lo tuyo es puto teatro

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kirkleia[Inserte aquí su lúbrica fanfiction]

Ando por la vida picoteándolo todo, como un pajarillo negro en un bosque de ahorcados. No me centro, es difícil. No tengo todavía un trabajo digno de tal nombre -que, por definición, es algo indigno y sucio-, y la dualidad bofetada/caricia que ha emprendido conmigo la vida, desde que Zorratumor se cagó de mi biografía, me tiene trastabillando hasta el punto que ya confundo la hostia con el mimo, tanto de ambos hay, tan seguidos, tan veloces, tan parecidos a veces.

Tan escasa la respuesta emocional o pavloviana por mi parte a la hostia o la caricia, todo hay que decirlo.

Me hace gracia, en un buen sentido, como gente [y donde pone gente, pongan mujeres] que desconoce mi biografía por completo va escalando los dos o tres apoyos que mi persona no empática siempre deja accesibles (vías de comunicación, poco más, en las que ni mesuro ni desato al contestar). Me hace gracia porque soy altamente hipotético -también imaginario: c’est ne pas un blog-, pero sólo de mis hipótesis. Y me sorprende la gente [y donde pone gente…], la que semanas más tarde te escribe, y te busca, ehm, un Algo Más, una respuesta, una oportunidad, una ilusión, una tontería, un momentito de intervalo entre el aquí y el ahora en el que poder gilisoñar -y no es malo para el ego que giliensoñen con uno, aunque uno sea desconocido, poco más que secundario exposicional, muy muy por deabajo de un deus ex machina en los resortes fáciles-.

No es malo. Yo gilisueño mucho, fíjense sólo en mi fin de semana, que me dejó gilisueños de amor motorizado y bello desde el viernes; tengo gilipesadillas plásticas lubricadas desde la mañana del sábado; tengo giliensoñaciones de tarde de domingo en las que la vida da por culo a mi ex como una dodecupla penetración anal simultánea, que las once anteriores ya están allí por su sacroputa voluntad. Tengo gilianhelos de 21 años; tontilucinaciones de edad desconocida y voz indolente; idiolizaciones propias de la treintena, de la mía; chorriansias de mediana talla y generoso escote; bobonsalmos en los que letanizo uno o varios nombres en nombre de la primavera o la gripe porcina.

O no, y me lo estoy inventando todo, y nunca tuve una ex que así la coman los cuervos cuando finalmente se ahorque -no se suicide, se ahorque-, y mueran los cuervos con el veneno e inventen un nuevo Aporkalypse con su carne miasmática, su nombre miasma, todo su ser pernicio propio y ajeno, sea maldita hasta por los dioses que no rezo.

O no, y me lo estoy inventando todo, y no me enamoré fugazmente bajo un golpe de Stendhal kinemático, al enmarcarse muy realmente la narración de su voz con la de su persona con la de mil vehículos derramándose por todas partes, jugando -los muy cabrones- a enlazarse con mi anterior post sobre Ballard, coches, sexo.

O no nada, onanismo, tanto da, si yo iba a empezar este post con una sola y triste foto, a decirles que la verdad ya no existe, que todo puede ser inventado y revisado, y que ese universo ficticio que crea la mentira -cuando bien se hace y se fabula- es incluso más atractivo a veces:

kirkleiaEsto no es canon, ni universo extendido.

Written by Javi Sánchez

abril 29, 2009 at 6:08 am

De pérfidas y putas

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Lo primero que estoy haciendo con mi recién recuperada garganta es fumarme un truja.  Lo segundo, rematar un artículo de opinión del que aún me quedan 3.000 caracteres, gracias a mi tendencia a ponerme enfermo en el peor momento -díganme si no: el domingo por la mañana, antes de un polvo a tiro fijo, y horas después de haber aceptado dos encargos de urgencia-. Lo tercero, reorganizar la gelatina que ahora llamo cerebro para un poco de IM con un ídolo profesional tocayo (y el primer sorprendido soy yo). En cuarto lugar, vengo aquí a seguir llamando zorra de mierda a mi ex. Por higiene mental.

Y no, yo no hago esto con las ex, a pesar de que me guste el tag en plural. Con las ex, como las entendía hasta ahora, como ustedes las entienden y les deseo por muchos años que las sigan procesando, bastaba con el somero llanto de “ay, cuánta pupa”, que tantas veces ha repintado mi existencia. Porque yo tenía -creo que ya no, o lo mismo no me importa- un mínimo de ética, y siendo sinceros, siempre he sabido cuándo he cagado yo las relaciones, cuándo no pero la vida es así, cuándo la han cagado conmigo, y cuándo me hacían la putada.

Pero siendo siempre la putada un algo emocional, intangible, y que acababa como acaban las relaciones. Se llora un poco, o un mucho, y se sigue con la vida porque ella no se para. Máxime cuando la vida es llorica y de escuchar a Los Planetas, cosa que les parecerá de mal gusto, pero que lubrica el mecanismo de aterrizar y seguir uno con lo suyo.

Entonces, sí, iba a mi blog de turno y me desahogaba cosa fina, entre cripticismos, tules negros y todos esos resortes de eyeliner y camiseta de Los Cure que te enseñan en segundo de Peterpanismo. Y cómo mucho, llamaba pérfida a la ex, entre ataques de poesía y follerío más tarde arrepentido, porque no era la pérfida, ni era yo con ella. “Mi ex, ya sólo un prefijo y ex yo mismo de la persona que fue con ella”. Ya saben. Dramón llorica postadolescente. Como esto, pero sin tacos.

Pero, si algo define mi actualidad -y no es esta garganta ciscada por diez días consecutivos de fiesta, noventa redbulles, media docena de bragas-, es que me han hecho una tremebunda putada de adulto. De las que ponen un poco más difícil seguir con la vida como si no pasara nada más que tres o cuatro canciones en repeat y un bocata de resquemor y nostalgia. Rematada además, la putada, con un comportamiento de puta con todas las letras -mujer que pone el chocho por dinero-. Es decir, doblemente puta la ex, por lo que no la puedo escudar en sinónimos, y aquí ando, emputecido, y pensando si darle al glamour y soslayar todo esto, o cogerme el toro por mis propios cuernos -lo de menos, se lo digo desde ya- y resolverlo para que no quede como uno de esos traumas por resolver y que acuchille un trillón de años más tarde -o en los dos meses que me quedan para arreglar mi vida en Madrid antes de que las cosas se pongan más feas que una ex-.

Básicamente: chico conoce chica, chica y chico van a vivir juntos, chico se calla muchas cosas de la chica, chica estafa unos 5.000 euros  a chico a bote pronto, chico anda a dos velas porque es imbécil pero qué más da, chica conoce a chico b supuestamente guapo y forrado, chica miente a saco a chico, chico se queda en paro y sin colaboraciones, chica deja a chico con una excusa increíble y la velocidad del rayo, resulta que chico b no sólo no es objetivamente guapo, es que no está forrado y además forra a chica en plan 012, y a partir de ahí: de todo, incluyendo más mentiras, duelos al poniente, peleas de gatos, juicios, libros abandonados, policías nacionales con aficiones wehrmachtianas, paranoias, y mentiras y más mentiras que a chico se la soplan, porque ni trata con ella ni con su entorno inmediato común -esto es, con las seis personas que no la han mandado a la mierda y que, ya se lo digo, ni se molesten en buscarme, porque no vivimos en la misma dimensión moral: y eso que la mía la he rebajado APOSTA, hasta este tipo de extremos-.

Lo más divertido de todo es que mi ex definitiva y primigenia, a la que todavía llamo por su nombre a pesar de todo, hizo algo ligera, mínimamente parecido, y también acabó bastante mal (en su caso, chico b le pega a chica una enfermedad venérea ultrachunga en los tres primeros meses, algo de lo que chico se sigue descojonando a día de hoy), con lo que mi tontuna bloguera determinista tiene dos satisfacciones. La primera, que si alguna vez vuelve a haber chica, le recomiendo desde ya que me deje a la cara y sin mentiras, no sea que el Olimpo la castigue como a mis ex mentirosas -sean pérfidas o putas-. La segunda (crucemos los dedos), que la vida tiende a mimarme mucho mucho tras una de éstas. Vuelvo a  Madrid en pocos días, con la satisfacción de haber cagado el tumor de esta putada de puta en Salamanca, ora en blog, ora en camas de niñas tontas que no supieron lo que pasó, y dejarlo aquí enterrado.

Y ahora sí, enciendo otro cigarrillo, retomo el word con ilusión, estiro mis tentáculos cerebrales para la que me espera con el tocayo, y no volveré aquí a poner a parir a ese zurullo vital que no se merece ni el título de ex. De las otras, hasta las que no fueron, probablemente aparecerán por aquí, porque fueron pérfidas, bellas, o anecdóticas -y para qué se escribe si no es para esas tres temáticas-. A ésta, como mucho, un twitter de odio de vez en cuando, porque eso y no más será en mi biografía: un máximo de 140 caracteres.

PD: Si han llegado hasta aquí, sólo tengo una cosa que decirles. SO PORNÓGRAFOS.

Written by Javi Sánchez

abril 14, 2009 at 9:34 am

Publicado en De buen rollo

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