Horas químicas

Posts Tagged ‘Productores de ceniza

Las tuberías de Super Mario

with 11 comments

Cómo será todo que sueño con Madrid como si estuviera hecha de vainilla, cocaína y cara interna del muslo de mujer. Cómo será que no cesa la lluvia, y maniáticamente pestañeo que soy su causa, o su efecto: que existe la lluvia para que me retenga en casa y no conozca de Salamanca más que la noche o el gris, tan intercambiables de un tiempo a esta parte. Y no me deslumbra el brillo de la calle, que no veo a nadie si no es sin sol y nieblas nicotina en puertas cerradas. Cómo será que ya no juego con píxeles sino con pequeñas vidas. Y hago las paces, sonrío siempre, dejo que hablen de mí -dejo que hablen de mí, y sonrío en paz: no me entero, estoy bailando, estoy besando, estoy mezclando, estoy bebiendo. Estoy escuchando y sonrío-, esperando.

Cómo será que ya rezo por ver tras el túnel de Guadarrama la cúpula de mierda y muerte pulmonar que engloba Madrid, protegiéndola del cielo y el bienestar. Y abrazarme a ella, inspirar bien hondo y doblemente al bajar del autobús -la primera calada, el primer respirar de Madrid en tanto tiempo, y ver cuál de los dos es más nocivo, amando ambos, ¿cómo voy a elegir, si son mis muertes, mis muy pequeñas muertes de humo y ácido y ceniza?-.

Cómo será que lo espero todo, el paro y el miedo, la calle y mi antiguo barrio caminando, las mañanas del Rocablanca que retomaré -así tenga que levantarme a las 6 para desayunar allí otra vez, no hay día sin un desayuno en el Rocablanca de Fuencarral. No ha habido días desde que me fui del barrio y no desayuno así, a 3.700 metros de falta de Rocablanca, sus enormes cruásanes, su mal café servido en tanque, las vivencias que de allí me surgen y me pertenecen: no quiero ese bar como algo ex de mi vida, y de pasarle algo le lloraría como a una mujer de las que pueden llorarse y no vomitarlas como cuchillas de afeitar mal tragadas-.

Cómo será, así, mi vida, que tontunamente pongo todas mis esperanzas en volver a casa, y allí libremente ser Madrid y yo: la mierda de perro, los halcones del edificio de Telefónica, la públicas carencias, los pasos largos cuando han cerrado la noche sin motivo alguno, y clavarme en las retinas, hasta sangrarlos,  el millón de rostros descompuestos y artificiales que espectrean la ciudad que nadie, en su sano juicio, desearía devorar.

No seré yo hasta que no te pise, Madrid, y pise contigo a quien quiera impedirlo. Así que pasaré por encima de los días, de los coches, de los kilómetros, de los imbéciles, de mis propias dudas, de las cuentas bancarias, de los deseos de otros para poder quitarme las botas -que ya tuvieron gente pegada a ellas, de forma literal-, el resto de la ropa y mentir a la ciudad desnuda que no es mierda, mal rollo, asfalto bacheado lo que huelo, respiro, palpo. Que estás hecha de vainilla, cocaína y cara interna de muslo de mujer para nos, productores de ceniza

Written by Javi Sánchez

abril 15, 2009 at 1:21 pm

Publicado en Ñoñokun

Tagged with ,